La primera barrera de la comunicación es la percepción y solo entendiendo esto llegaremos a la conclusión que solo es posible comunicar en los términos o lenguaje de nuestro destinatario…
Os dejo un relato popular indio que ejemplifica lo que trato de comunicaros…
…Hace más de mil años, en el Valle del RÃo Brahmanputra, vivÃan seis hombre ciegos que pasaban las horas compitiendo entre ellos para ver quién era de todos el más sabio.
Para demostrar su sabidurÃa, los sabios explicaban las historias más fantásticas que se les ocurrÃan y luego decidÃan de entre ellos quién era el más imaginativo.
Sin embargo, llegó el dÃa en que el ambiente de calma se turbó y se volvió enfrentamiento entre los hombres, que no alcanzaban un acuerdo sobre la forma exacta de un elefante. Las posturas eran opuestas y como ninguno de ellos habÃa podido tocarlo nunca, decidieron salir al dÃa siguiente a la busca de un ejemplar, y de este modo poder salir de dudas.
Tan pronto como los primeros pájaros insinuaron su canto, con el sol aún a medio levantarse, los seis ciegos tomaron al joven Dookiram como guÃa, y puestos en fila con las manos a los hombros de quien les precedÃa, emprendieron la marcha enfilando la senda que se adentraba en la selva más profunda. No habÃan andado mucho cuando de pronto, al adentrarse en un claro luminoso, vieron a un gran elefante tumbado sobre su costado apaciblemente. Mientras se acercaban el elefante se incorporó, pero enseguida perdió interés y se preparó para degustar su desayuno de frutas que ya habÃa preparado.
Los seis sabios ciegos estaban llenos de alegrÃa, y se felicitaban unos a otros por su suerte. Finalmente podrÃan resolver el dilema y decidir cuál era la verdadera forma del animal.
El primero de todos, el más decidido, se abalanzó sobre el elefante preso de una gran ilusión por tocarlo. Sin embargo, las prisas hicieron que su pie tropezara con una rama en el suelo y chocara de frente con el costado del animal.
-Oh, hermanos mÃos!, exclamó, yo os digo que el elefante es exactamente como una pared de barro secada al sol.
Llegó el turno del segundo de los ciegos, que avanzó con más precaución, con las manos extendidas ante él, para no asustarlo. En esta posición en seguida tocó dos objetos muy largos y puntiagudos, que se curvaban por encima de su cabeza. Eran los colmillos del elefante.
-Oh, hermanos mÃos!, yo os digo que la forma de este animal es exactamente como la de una lanza…sin duda, ésta es!
El resto de los sabios no podÃan evitar burlarse en voz baja, ya que ninguno se acababa de creer los que los otros decÃan.
El tercer ciego empezó a acercarse al elefante por delante, para tocarlo cuidadosamente. El animal ya algo curioso, se giró hacÃa él y le envolvió la cintura con su trompa. El ciego agarró la trompa del animal y la resiguió de arriba a abajo notando su forma alargada y estrecha, y cómo se movÃa a voluntad.
-Escuchad queridos hermanos, este elefante es más bien como…como una larga serpiente.Los demás sabios disentÃan en silencio, ya que en nada se parecÃa a la forma que ellos habÃan podido tocar.
Era el turno del cuarto sabio, que se acercó por detrás y recibió un suave golpe con la cola del animal, que se movÃa para asustar a los insectos que le molestaban. El sabio prendió la cola y la resiguió de arriba abajo con las manos, notando cada una de las arrugas y los pelos que la cubrÃan. El sabio no tuvo dudas y exclamó:
-Ya lo tengo!, dijo el sabio lleno de alegrÃa, yo os diré cual es la verdadera forma del elefante. Sin duda es igual a una vieja cuerda.
El quinto de los sabios tomó el relevo y se acercó al elefante pendiente de oÃr cualquiera de sus movimientos. Al alzar su mano para buscarlo, sus dedos resiguieron la oreja del animal y dándose la vuelta, el quinto sabio gritó a los demás:
-Ninguno de vosotros ha acertado en su forma. El elefante es más bien como un gran abanico plano – y cedió su turno al último de los sabios para que lo comprobara por sà mismo.
El sexto sabio era el más viejo de todos, y cuando se encaminó hacia el animal, lo hizo con lentitud, apoyando el peso de su cuerpo sobre un viejo bastón de madera. De tan doblado que estaba por la edad, el sexto ciego pasó por debajo de la barriga del elefante y al buscarlo, agarró con fuerza su gruesa pata.
-Hermanos!, Lo estoy tocando ahora mismo y os aseguro que el elefante tiene la misma forma que el tronco de una gran palmera.
Ahora todos habÃan experimentado por ellos mismos cuál era la forma verdadera del elefante, y creÃan que los demás estaban equivocados. Satisfecha asà su curiosidad, volvieron a darse las manos y tomaron otra vez la senda que les conducÃa a su casa.
Otra vez sentados bajo la palmera que les ofrecÃa sombra y les refrescaba con sus frutos, retomaron la discusión sobre la verdadera forma del elefante, seguros de que lo que habÃan experimentado por ellos mismos era la verdadera forma del elefante.
Seguramente todos los sabios tenÃan parte de razón, ya que de algún modo todas las formas que habÃan experimentado eran ciertas, pero sin duda todos a su vez estaban equivocados respecto a la imagen real del elefante…
Via: Acuarela de Palabras
La comunicación es percepción por lo que antes de decidirnos a explicar algo deberemos entender cual es la parte del elefante que nuestro destinatario ha tocado, entendiendo asà que es lo que nuestro mensaje transmitirá…todo un juego de imaginación comunicativa…
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7 Abril 2007 - 17:44
[…] se define partiendo de la persona que recibe el sonido, es decir, que el destinatario de nuestra comunicación es la persona que comunica ya que sin el no existe comunicación. Si no hay quien escuche solo […]
16 Febrero 2008 - 19:28
[…] en: Hablar en público - Clase 20 - Cursos gratis on line, a donde llegué desde Barreras Comunicacion II […]
28 Abril 2008 - 3:05
Desde mi punto de vista la lógica paradójica maravillosamente plasmada en esta historia demuestra que, aunque una persona diga blanco y otra negro, ambas pueden equivocarse y tener razón al mismo tiempo. El relativismo queda eliminado por completo, porque se considera la existencia de una única Verdad. Sin embargo, nadie puede estar en posesión de esa Verdad; cada uno aportará su propia visión sobre el mundo. Aunque superficialmente pueda parecer que las visiones se contradicen, en realidad forman parte de algo mucho más complejo. La Verdad siempre será infinitamente más compleja que cualquiera de los acercamientos del ser humano.