7 Razones por las que la gente toma decisiones estúpidamente I

Alguna vez te has preguntado ¿por que muchas de las personas que conoces insisten en tomar decisiones, claramente, equivocadas?
El motivo por el que lo hacen puede depender de varias situaciones, enfoque, la persona o simplemente el momento y si pudiésemos hacer un listado genérico podríamos resumirlo en 7 causas:
1. Exceso confianza:
Cuenta un relato popular Veracruzano que “en las orillas del río Tonalá, vivía una rana muy generosa. Cuando llegaba la época de las lluvias ella, la rana ayudaba a todos los animales que se encontraban en problemas ante la crecida del río.
Cruzaba sobre su espalda a los ratones, escarabajos, hormigas, etc., e incluso a alguna nutritiva mosca a la que se le mojaban las alas impidiéndole volar. Pues su generosidad y nobleza no le permitían aprovecharse de ellas en circunstancias tan desiguales.
También vivía por allí un escorpión, que cierto día le suplicó a la rana:
- “Deseo atravesar el río Tonalá, pero no estoy preparado para nadar. Por favor, hermana rana, llévame a la otra orilla sobre tu espalda”.
La rana, que había aprendido mucho durante su larga vida llena de privaciones y desencantos, respondió enseguida:
- “¿Que te lleve sobre mi espalda? ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco lo suficiente para saber que si estoy cerca de ti, me inyectarás un veneno letal y moriré!
El escorpión le replicó:
- “No digas estupideces”. Ten por seguro que no te picaré. Porque si así lo hiciera, tú te hun
dirías en las aguas y yo, que no sé nadar, perecería ahogado.
La rana se negó al principio, pero la incuestionable lógica del escorpión fueron convenciéndola y finalmente aceptó. Lo cargó sobre su resbaladiza espalda, donde él se agarró, y comenzaron la travesía del río Tonalá. Todo iba bien. La rana nadaba con soltura a pesar de sostener sobre su espalda al escorpión.
Poco a poco fue perdiendo el miedo a aquel animal que llevaba sobre su espalda. Llegaron a mitad del río Tonalá. Atrás había quedado una orilla, la del Estado de Veracruz. Frente a ellos se divisaba la orilla a la que debían llegar, la del Estado de Tabasco. La rana, hábilmente sorteó un remolino.
Fue aquí, y de repente, cuando el escorpión picó a la rana. Ella sintió un dolor agudo y percibió cómo el veneno se extendía por todo su cuerpo. Comenzaron a fallarle las fuerzas y su vista se nubló. Mientras se ahogaba, le quedaron fuerzas para gritarle al escorpión:
- ¡Lo sabía! Pero.. ¿Por qué lo has hecho?
El escorpión respondió:
- “No puedo evitarlo. Es mi naturaleza”.
Y juntos desaparecieron en medio del remolino mientras se ahogaban en las profundas aguas del río Tonalá que divide a ambos estados mexicanos.
Todos tenemos la capacidad de percibir e identificar los peligros que existen a nuestro alrededor, forma parte de nuestro instinto. El problema surge cuando dicha capacidad no es la adecuada a cargo profesional ya que no se es capaz de detectar los problemas, se subestima el riesgo, la capacidad de respuesta y se incurre en errores quizás muy peligrosos.
Una solución al problema sería la de entrenar a todos y cada de los trabajadores delimitando los riesgos que deben y no deben tomar.
dirías en las aguas y yo, que no sé nadar, perecería ahogado. 



















