Los formadores tienen que estar muy motivados y receptivos a los mensajes y opiniones que le transmiten el grupo heterogéneo de alumnos que tienen en cada acción formativa.
Con las formaciones, se pretenden dar a los alumnos herramientas para adquirir determinados conocimientos y capacidades. Así que muchas veces también debemos generar un cambio en sus motivaciones respecto a esas materias para que “cambien el chip” y se abran a la formación.
Todas las acciones tienen unos objetivos que debemos conseguir así como cada alumno tiene claros, por lo general sus objetivos a la hora de realizar un curso. Una formación no es soltar el rollo, es decir, no es una actividad unidireccional.
Debemos escuchar a los alumnos e identificar sus objetivos para poder hacer que sean coincidentes con los de la formación. Sus opiniones enriquecen y ayudan a conseguir los objetivos marcados con cada materia y de igual forma que se genere el debate y la reflexión mediante este tipo de prácticas. Read More