
Emprender o no emprender esa no es la cuestión sino como y por qué emprender. Cuando te has obsesionado con el proyecto en cuestión, cuando solo ves la caja a rebosar y cuando no hay nada que te impida poner en marcha aquello con lo que sueñas ya estás acabado.
Una leyenda antigua cuenta que un hombre se perdió en el desierto y, tras caminar durante varios días, estaba a punto de perecer de sed cuando aparecieron algunas mujeres que venían en una caravana.
- El hombre, al borde de la muerte, gritó pidiendo auxilio.
- Cuando las mujeres se aproximaron a él, y lo rodearon, pidió urgentemente agua.
- Las mujeres empezaron a mirarlo con detenimiento y comenzaron a preguntarse cómo querría el hombre que le sirvieran el agua. ¿en un recipiente de oro o de plata?, ¿tal vez en una jarra?Ellas hablaban y hablaban, interesándose por el objeto, pero, entretanto, el hombre iba agonizando por la ausencia de agua, hasta que murió.