
Ser jefe es difícil y ser buen jefe es mucho más difícil. Sin embargo ser un mal jefe está a la altura de cualquiera y si no te das cuenta puedes caer en la tentación de ser un gran mal jefe.
En el fondo ser buen jefe no es tan difícil y en realidad es mucho más sencillo que hacerlo al revés. Pero ¿que podemos aprender de los que lo hacen al revés?
1. Pérdida energía: Los malos jefes gastan mucho esfuerzo en controlar, manipular y vigilar para que las cosas se hagan a su manera. Si se comportasen mejor tan solo tendrían que pedir las cosas abiertamente y ahorrarían mucha energía. Read More