¿Quién hará a partir de ahora su trabajo?

Las empresas, como todos ya sabéis, son organismos vivos que están en constante evolución 365 días al año.

Lógicamente, hay decisiones más fáciles de tomar que otras, sin embargo, con planificación y previsión saldrá mejor todo. La improvisación y precipitación deben evitarse a toda costa en la toma de cualquier tipo de decisión.

No olvidemos que las compañías las dirigen personas y de sus decisiones dependen el que el futuro de la misma este garantizado o no.Despedir en plan titere

Una de las decisiones más complicadas es tener que efectuar despidos en las empresas por el motivo que sea. Siempre es desagradable por el componente emocional que tiene aunque se deba dejar a un lado.

Hoy quiero comentar en este post cuando los empresarios toman la decisión de despedir a algún trabajador a la brava, sin preparar su salida y sin tener en cuenta las preguntas: ¿Quién hará a partir de ahora su trabajo? ¿Qué pasa con los temas que llevaba entre manos?

No pretendo entrar a debatir si el empresario tiene razón o no. Cuando tiene en mente despedir a alguien, no suele tratarse de un “pronto”. Es una idea que le lleva rondando días. Tiempo para pensar en las respuestas a esas preguntas tiene; otra cosa es que no le interese por la razón que sea.

Normalmente, los mayores perjudicados son los que se quedan con el “pastel” de hacerse cargo de temas pendientes de cerrar hasta que se busque una solución adecuada. Algunas empresas, tras el despido, tienen la desfachatez de llamar al despedido para que les ponga al día y les ayude a solucionar determinados asuntos. Este tipo de actuación se tiene que hacer siempre mientras el trabajador despedido esté en la empresa. De no ser así, lo considero un tanto abusivo y un tanto caradura por parte de la empresa por no haber previsto esto de antemano. Son los problemas de los despidos fulminantes. Obviamente, al no existir relación contractual, el despedido está en su derecho de negarse a ayudarles tras ese despido.

En ocasiones las empresas olvidan que el que se despida a un trabajador no tiene que suponer que se acabe “con mal rollosiempre y cuando se hagan las cosas bien por todas las partes. El despedido es, ante todo, una persona que os merece el mismo respeto que los trabajadores que continúan en vuestra plantilla hasta que deje de formar parte legalmente como trabajador de la misma.

Aconsejo a las organizaciones que dejen todos estos temas solventados antes de la marcha del trabajador, porque sino, posiblemente algún agente externo dependiente de la empresa puede salir perdiendo por no haber hecho las cosas bien.

Igualmente, en el momento que se tiene tomada la decisión de despedir a alguien, es preferible comunicárselo y hablar ambas partes y buscar la mejor forma de dejar todo de forma correcta, sin que ninguna parte sufra.

Es muy triste ver como, en más de una ocasión, ya circula por los cotilleos de la maquina del café, que determinada persona será despedida en breve sin que ella lo sepa. Tampoco sería la primera vez que un trabajador se entera de que va a ser despedido por un rumor o filtración de un compañero amigo de la empresa. ¿Cómo os sentaría a vosotros esto?

La repuesta está clara: mal. Las empresas tienen que comportarse profesionalmente y saber tratar la información con confidencialidad y en caso de que determinadas personas no lo hagan, hacerles asumir su falta de responsabilidad, aplicando el reglamento sancionador de la compañía.

Lógicamente, estáis en vuestro derecho de hacer lo que queráis, sin embargo, el cómo tratéis estas cosas dirá mucho de qué tipo de personas dirigen vuestras organizaciones.

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