Los Reyes del aparentar

Aparentar

Como ya he comentado en otras ocasiones, la ausencia presencial cada vez está cobrando mayor protagonismo en las organizaciones y tenemos ya verdaderos expertos en esta materia.

Ante todo, deben parecer que están ocupadísimos aunque no sean productivos durante su jornada laboral. La cuestión es que, a los ojos de los responsables y directivos que tienen el poder de decisión, dé la impresión que hacéis mucho.

Que os vean pasearos por los descansillos y terrazas de vuestras organizaciones, que habláis por teléfono con cara de preocupación aunque estéis hablando con vuestros amigos, familiares, parejas, etc.

Estas personas no olvidan tener la mesa muy desorganizada para aparentar que, al tener muchos papeles sobre la misma, parece que gestionan muchas cosas. Sus teléfonos echan humo aunque en más de una ocasión es porque lo tienen descolgado.

Igualmente, son buenos conocedores de los horarios y hábitos de los jefes que siguen con rigurosidad para que les vean, que es lo que les importa. ¿Para qué van a llegar a las 8 de la mañana, aunque sea su hora de entrada, si los jefes llegan siempre a las 9:30? A la hora de salida, se quedan mas los días que por casualidad los responsables alargan más la jornada laboral. Esto es tener capacidad organizativa.

Casualmente, estas personas tienen la capacidad de reproducirse a la hora del café porque les ves tomando café con unos y con otros, en distintos intervalos de tiempo. Y cuando no es el café, es para fumar aunque siempre suelen ir con herramientas de trabajo para dar el pego de que hablan de trabajo. Posteriormente, suelen dejar alguno de los vasos de café de la maquina encima de sus mesas, para que parezca que se toman el café en su puesto de trabajo. El ser humano tiene mala memoria retentiva y solemos acordarnos de lo último que vemos.

Así mismo, estas personas tienen una labia extraordinaria en la que os pueden dar unos diálogos exquisitos, llenos de palabras rimbombantes y de teorías de manual que parece que están sentando cátedra y en el fondo son contenidos carentes de nada valioso.

No les gusta aportar nada nuevo porque en ese caso, igual gusta y tienen que trabajar sobre ello. Lo que sí que hacen es boicotear y sacar pegas al trabajo de los demás para que se vea que se preocupan de lo que se intenta aportar a la organización aunque no sepan ni por donde les va el aire. Dan vueltas y vueltas a temas que ya están más que resueltos y debatidos para dar la imagen de que se preocupan por llegar al fondo de los temas.

Suelen ser embajadores de buena voluntad de las personas recién llegadas a la empresa para aprovecharse de ellos y que les hagan su trabajo y ellos se puedan colgar las medallas.

Saben quejarse de todo lo que les rodea para que parezca que son los que más trabajan, aunque sea de boquilla. Eso sí, aportar soluciones para resolver los problemas, ninguna porque es más rentable la cultura de la protesta y las lamentaciones.

Compañerismo, el justo y necesario y si es preciso os venderán como un Judas cualquiera, no por unas monedas de oro sino por salvar su culo y seguir guardando las apariencias. Lo que más desespera es que van abandonando la empresa en más de una ocasión las personas más trabajadoras y resolutivas porque no doran la píldora a los responsables y tragan con todo porque quieren hacer bien su trabajo.

En caso de asumir nuevas responsabilidades o puestos de ascenso en el escalafón, quieren que sean de nombre lo más indeterminado posible en el que no quede claro cuáles son sus áreas de responsabilidad para tener más margen de escaqueo porque viven de la incertidumbre y generalidad. Eso sí, pedirán sueldos más que elevados por sus posiciones aunque no salga rentable. Estas personas sólo miran por ellos y les preocupan poco los demás.

Igualmente, suelen ser los chivatos de la empresa que van almacenando información de los demás que escuchan entre paseo, café o fumeteo, para usarla cuando lo crean conveniente contra las personas que puedan suponer una amenaza. Lo “soltarán” como quien no quiere la cosa en plan “Uy, se me escapó”. Y en caso de que se sepa que fueron ellos los que lo filtraron se hacen la victima mostrándose afectadísimos.

A la hora de hablar de procedimientos, valores empresariales, desaparecen y permanecen al margen con cualquier excusa porque saben que ahí pueden ser un blanco fácil al ser los primeros que lo incumplen y desconocen porque aplican las reglas del mínimo esfuerzo.

Se saben todas para que no dejar rastro de aquello en lo que verdaderamente dedican su tiempo y dejan muestras falsas para que se perciba lo que trabajan, aunque para ello tengan que engañar, saltarse normas, etc.

Además, para “escaquearse”, suelen abusar de pequeñas circunstancias personales que exageran para hacer aun menos en el trabajo. Igualmente, intentan por todos medios involucrarse lo máximo posible a nivel personal con las personas que tienen el poder de decisión para, así, poderlos manipular.

No creo que tenga que decir que a este tipo de personas hay que pararle los pies lo antes posible, porque pueden provocar más problemas haciendo que el talento abandone la empresa y entren otros amigotes que aumenten la “cuadrilla”.

¿Qué puedes contarnos de las personas que hacen ausencia presencial en el trabajo?

7 Comments

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  2. Daniel Díaz

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