Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo.

Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo. Cuando vieron lo hondo que era, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.

Pero las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas.

Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serian inútiles.

Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió, se desplomo y murió.

La otra rana continúo saltando tan fuerte como le era posible.

Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no era lógico seguir luchando.

Pero la rana salto cada vez con más fuerza hasta que finalmente logro salir del hoyo.

Cuando salió, las otras ranas le dijeron: “nos alegramos mucho que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos“.

La rana les explico que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse mas y salir del hoyo.


La diferencia entre una crítica constructiva y una destructiva reside en el fin de la misma. Mientras la crítica constructiva se preocupa por ayudar la destructiva hace todo lo contrario.

¿Qué  tener en cuenta? Lo importante es entender que las palabras tienen poder de vida y muerte. Mientras una crítica destructiva puede hundir a la persona, sobre la que se vierte, la crítica constructiva puede reanimarle y suponer un acicate para mejorar.

¿Cómo hacer esa corrección de manera que se trate de una crítica constructiva y no destructiva? Practicar es el mejor consejo pero para los que deban hacerlas se puede partir de las siguientes consideraciones:

  1. Con aprecio: Se trata de corregir por aprecio no por burla o satisfacción propia. La persona tiene que percibir que está siendo corregida por su bien, no por despecho.
  2. Con respeto: Quien hace la corrección, debe de hacerla de forma que el orgullo de la otra persona no se sienta herido. Sería conveniente que muestre que también él necesita ser corregido en muchas cosas.
  3. En el momento adecuado: En ocasiones una corrección deberá retrasarse hasta que consideremos que la otra persona ha madurado lo suficiente para poder recibirla.
  4. En el tono adecuado: El objetivo no es vencer, sino convencer. ¿De qué me sirve quedar por encima, como el aceite? Si una corrección se hace con un tono prepotente, es probable que consiga el efecto contrario al que buscaba. Por ese camino la verdad resultará antipática.
  5. Con el planteamiento adecuado: Prepara lo que vas a decir, como lo vas a decir y como actuarás en función de la reacción de la persona. Este es un punto muy importante para que no te pierdas en la comunicación y transmitas la idea equivocada.

En la empresa se deberían realizar verdaderas críticas constructivas sin tener que pasar un mal trago, o malas caras, ya que ello conlleva estímulos para continuar mejorando. Y esos estímulos son los que mejorarán los resultados deseados.

Fotos: Flickr

4 comentario en “5 Consideraciones para aprender a hacer críticas constructivas

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Pingback: Aprender a hacer Criticas Constructivas
  3. Pingback: Diferencia entre crítica constructiva y crítica destructiva « En busca y captura

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies