Fruto de esa envidia sana -o no tanto a veces, sólo a veces- surgen preguntas sin respuesta como:

¿Por qué hay personas que parecen tener “una flor en el culo“, a las que todo les sale bien, mientras el común de los mortales apenas llegamos a finalizar “contentos” nuestras jornada laboral?

Dar una respuesta única sería erróneo ya que “éxito” puede significar algo muy distinto para cada uno de nosotros y la forma de conseguirlo, o de medirlo, incluso difiere mucho más… 

¿Por qué no somos verdaderos profesionales?

La diferencia entre estos afortunados y el común de los mortales podría residir en la diferencia entre un verdadero profesional y un amateur. ¿Por qué? Pues por motivos como:

  1. Los aficionados se detienen cuando logran algo. Los profesionales entienden que el eso sólo es el principio.
  2. Los aficionados tienen un objetivo. Los profesionales tienen un proceso.
  3. Los aficionados piensan que son buenos en todo. Los profesionales entienden sus círculos de competencia.
  4. Los aficionados ven la retroalimentación y el coaching como alguien que los critica como una persona. Los profesionales saben que tienen puntos débiles y buscan críticas reflexivas.
  5. Los aficionados valoran el rendimiento aislado. Los profesionales valoran la consistencia.
  6. Los aficionados se rinden con las primeras señales de error y asumen que es un fracaso. Los profesionales ven el fracaso como parte del camino hacia el crecimiento y la maestría.
  7. Los aficionados no tienen ni idea de lo que mejora las probabilidades de lograr buenos resultados. Los profesionales lo hacen.
  8. Los aficionados muestran sus trabajos para divertirse. Los profesionales se dan cuenta de que lo que ocurre en la práctica ocurre en los juegos.
  9. Los aficionados se centran en identificar sus debilidades y mejorarlas. Los profesionales se enfocan en sus fortalezas y en encontrar personas que son fuertes donde ellos son débiles.
  10. Los aficionados piensan que el conocimiento es poder. Los profesionales transmiten sabiduría y consejos por que así profundizan y consolidan su conocimiento.
  11. Los aficionados se centran en tener razón. Los profesionales se enfocan en obtener el mejor resultado.
  12. Los aficionados se centran en encontrar la forma de hacer las cosas bien. Los profesionales se centran en encontrar donde se van a equivocar cuando creen haber encontrado la forma correcta de hacer las cosas.
  13. Los aficionados piensan que los buenos resultados son el resultado de su brillantez. Los profesionales entienden cuando los resultados son resultado de la suerte.
  14. Los aficionados se centran en el corto plazo. Los profesionales se centran en el largo plazo.
  15. Los aficionados se enfocan en vencer a otras personas. Los profesionales se enfocan en hacer que todos mejoren.
  16. Los aficionados toman decisiones en los comités para que no haya nadie responsable si las cosas van mal. Los profesionales toman decisiones como individuos y aceptan la responsabilidad.
  17. Los aficionados culpan a otros. Los profesionales aceptan la responsabilidad.
  18. Los aficionados se presentan de forma inconsistente. Los profesionales se presentan todos los días.
  19. Los aficionados van más rápido. Los profesionales van más allá.
  20. Los aficionados trabajan con la primera idea que les viene a la cabeza. Los profesionales se dan cuenta de que la primera idea rara vez es la mejor idea.
  21. Los aficionados piensan en maneras que no pueden ser invalidadas. Los profesionales no.
  22. Los aficionados piensan de forma absoluta. Los profesionales piensan de forma probabilística.

Reducir todas las diferencias a una pequeña lista de 22 es algo imposible, hay muchísimas más, pero si quisiéramos simplificar podríamos decir que las mayores diferencias son fruto de dos cosas: miedo y realidad.

Respecto a la realidad los aficionados creen que el mundo debería funcionar como ellos quieren y los profesionales son conscientes que tienen que trabajar con el mundo tal y como lo encuentran.

En el caso del miedo los aficionados, sin ser conscientes muchas veces, tienen miedo de ser vulnerables y honestos consigo mismos. Los profesionales sienten que son capaces de manejar casi cualquier cosa.

Y, después de todo este razonamiento, sinceramente, ¿cuándo actúas como un profesional y cuándo como un aficionado?

Créditos: Pexels + Farnam

Categoría: Recursos Humanos

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